martes, 24 de noviembre de 2009

La eternidad me persigue. Pensamientos de una cochinilla en el tiempo

17-noviembre-2009

La eternidad me persigue


La urgencia de la vida. La urgencia por abrirse paso. Esa que no la detiene ni el tiempo ¿Aquella puede ser comparada con la velocidad que lleva el viento dentro de las ciudades? Es decir, con esa apresurada razón de ser lo que sea, pero ser. De comprar hasta lo absurdo, y de cantar mirando al culo, el crecimiento no razonado de razones, de obsesiones, el crecimiento de un sistema que se aplasta a sí mismo, de una forma extraña, que de tanto crecer avanza año tras año a una implosión que no coincide con sus objetivos.

Que cagado que una especie se extinga a sí misma, o al menos trate de hacerlo deliberadamente, una parte a otra.

Esa prisa de crecimiento que caracteriza al capitalismo me acosa, siento cómo músculo por músculo me golpea con puños morados, caricaturezcos, como el dibujo animado que es el capitalismo.

Pero yo he crecido con las caricaturas, llegué a ver 8 horas de televisión al día en cierta temporada, sí, tomé el tiempo; y confundo la realidad, mi realidad, con lo animado por el hombre, (no es que afirme que hay UNA realidad; es un atajo del lenguaje) así, el capitalismo, aunque caricatura, me provoca verdadero estrés (otra vez atajo del lenguaje) que me golpea. Mi familia ha tomado por cierta esta verdad capitalista: La pérdida de tiempo. No creo que mi familia esté inundada de pensamiento capitalista, pero sí que los ha modificado para sí en ciertos puntos, uno de ellos es el tiempo.


Desde que era pequeño se me explicó que hay algo llamado pérdida de tiempo, algo que es temido por sectores amplios de la sociedad y mal visto por el sistema. Pero ¿Qué es una pérdida de tiempo? ¿El tiempo se tiene como para perderlo? ¿Como las llaves? Para no rodear mucho anotaré ciertos pensamientos a los que he llegado con estas preguntas y otras.

Yo no siento que posea tiempo como para perderlo; pienso que para el capitalismo es importante que no se detenga la producción de lo que le interesa -¡sé productivo! !Encuentra un trabajo¡-. Y ¿Cómo va a dejar alguien de producir lo que al capitalismo le interesa? Pues ocupando su tiempo para otra cosa, haciendo en el transcurso del tiempo lo que no es lo que el capitalismo requiere para su crecimiento (lógica inexorable del capitalismo). Entonces todo lo que hagas distinto es una pérdida de tiempo porque es una pérdida de constancia de producción y crecimiento, algo que ciertamente no le gusta al sistema capital, y lo castiga. El castigo es una acción de inducción de comportamiento violento y justificado por la lógica progresista que apoya al capitalismo -yo no digo bien y mal, sólo lo explico en mis términos, que espero alguien entienda, principalmente yo-, presionan al que se comporta de una forma distinta hasta que sede o lo seden so pretexto del “progreso humanista” que nos rige, la pérdida de tiempo es castigada. El entrenamiento es mediante la culpa, te culpan de flojo y ya es difícil quitarte la culpa y, o salir del estigma y seguir tu camino, o acoplarte y dejar de ser un flojo aunque no sepas por qué fuiste flojo y por qué dejaste de serlo y nunca lo disfrutaste. La culpa mata. Es como si pensáramos que la flojera es una enfermedad diseñada para congelar el progreso por algún terrorista espacial y el flojo se hubiera vuelto su fiel e incondicional sirviente al contraer la flojera, entonces nuestro racismo lo trata de reevangelizar -curar- y si no, de eliminar. Esos flojos que se la pasan viendo al horizonte y quesque pensando o aquellos que se la pasan escribiendo marihuanadas, filósofos y poetas que después son culturalmente “canonizados”, los odian y los aman. El sistema nos señala los parámetros de flojera, un indicador de cuándo estás siendo flojo o productivo, activo, ciertas actividades son para flojos. Con esto no quiero decir que apoyo (sin decir que el hecho de que apoye algo quiere decir que lo concidere LO bueno o LO que está bien) que no haya reciprocidad con la comunidad en la que se está. Ciertamente no he visto una sociedad, fuera de la contaminación del capitalismo, en la que alguna parte de la sociedad sea ingrata con el resto de la misma, como se podría “observar” en la sociedad capitalista. Pienso yo que aquellos que arremeten de alguna manera contra el sistema son aquellos contra los que el sistema arremetió primero, es decir, no atacan a la comunidad sino, se defienden de la actitud que tomó parte de la comunidad con ellos, pero la comunidad es tan grande por causa de la globalizacón capitalista, que no se fija de lo que hace y puede perjudicar al que está a veinte metros, y es casi imposible de hacer, porque dentro de un sistema una de las partes afecta a todas las demás, siendo tan grande el sitema ¿Cómo van a verse unas entre otras las partes que se afectan entre sí? El individuo, en su mayoría, vive enajenado de lo que es su sistema, no sabe de que tamaño es ni para donde va, ni a quien sirve, sólo ve una pequeña parte de la cual también está enajenado, porque ignora la mayoría de las conexiones que puediera tener con lo que le rodea, el aparato que manda se encarga de ocultarlas muy bien. Ciertos individuos -una porcentaje grande- terminan defendiéndose de algo que ni entienden y nomás los agrede. La flojera, precisamente es una especie de defensa, una defensa como la temperatura, que puede terminar matándote. Es un desánimo de gran tamaño, tal vez, ni es defensa, es sólo una protesta, una expresión que te desgasta.


Entonces si me siento a pensar, demasiado tiempo, por ejemplo varios años, ya perdí el tiempo, y me siento culpable. Pero hasta el momento no encuentro algo que hacer más que pensar mucho y andar por ahí leyendo un poco, viendo películas o material audiovisual, platicando con amigos, o viajando entre colores verdes, porque de verdad que quiero ser algo, que me doy cuenta, que no quiere que sea el sistema, algo que no le sirve y podría “ponerlo en riesgo”. Y ¿Por qué habría de querer hacer algo productivo para el sistema? Vivo enajenado de él y él de mi, es más ya no enajenados sino enemistados, yo no quiero servirle, no quiero tener que ver con él, pero él dice: si no me sirves, no me estorbes y como el mundo es su territorio según él y a la de a fuerza ¿A dónde me voy? Ojo, no soy comunista, tampoco quisiera irme a Cuba o a Corea del norte, pero ese es otro tema.

Estoy en el proceso de librarme de los pesos que he adquirdo por parte del adiestramiento capital, y uno que me taladra la espalda es el de la pérdida de tiempo, vivo pasando del pensamiento de que se me acaba el tiempo para estudiar o realizar mis proyectos, al de hacer mis planes de acuerdo a lo que quiero hacer en el tiempo, y eso me provoca ansiedad, quiero salir corriendo, pero no sé hacia donde me dirigiría, no sé a dónde quisiera dirigirme, no salgo y siento culpa.


Entonces imaginé: Si pudieramos tener cierta certeza de que aquí no acaba la vida, ahora siento que la vida no es suficiente para lo que quiero hacer, que tan sólo vamos de una dimensión a otra y nos llevamos nuestras conciencias, entonces se me relajaría ese músculo jalado por el incumplimiento de un itinerario del que sé muy poco. La eternidad me persigue dentro de esa “salvación”, si fuera eterno no tendría prisa.


Pero tampoco creo que la eternidad sea la única alternativa a la “pérdida de tiempo”.


Ojo: El texto anterior está limitado por mi cultura o ignorancia. Me niego a decir que es LA verdad. Es mi verdad hasta el momento al respecto. Y está sujeto a cambios posteriores sin previo aviso, necesita ciertas correcciones, pero ya tenía urgencia de publicarlo.


Aarón- Cochinilla Puebla, pue.